Blog de dicotómico

Mi encuentro con Apolo

Te observo fijamente al lado mío y pienso que somos como dos vinos semisecos intransigentes, con menor cantidad de Taninos que uno seco, característica que nos separa de los frígidos y empalagosos, misma que nos lleva a producir un sentimiento denso en muchas bocas, que por equidad nos crea elogios como oscuros vilipendios.

 No contestamos a conservadores naturales, y puedo decir aún así que no nos añejamos con simpleza, aunque no lleguemos a ser de la moral y decencia de un Cabernet Sauvignon, ni pertenezcamos a la casta Borbona o Californiana, sabemos a poesía para nuestros más arduos probadores.

 Apolo me exclama...

¡Una diferencia entre ustedes!;

Que no sea una definición errática ni mucho menos lastimera, para nada sobria,

que sea desinhibida y de origen natural, suplica al final, el panteísta con su demanda...

En son de argüir como consecuencia natural, objeto llamándote "Merlot", de calidad suave y refinada, con apariencia sensible y al mismo tiempo genésica, de un cuerpo atractivo y claro que se deja saborear como una tarde primaveral, de esencia sahariana y amazónica, que por ende se presta a la combinación de vinos más duros y tánicos, poseedora de un aroma floral moderado con chocolates y tabaco, y de besos…

¡Y qué besos!, con sabor a grosellas y cerezas;

Debido a su proporción de taninos no se añeja por un largo periodo, es más no es necesario añejarla....

 La racionalidad me interrumpe, palabrea murmurando algo inentendible y luego implora mi nombre.

Sin desasosiego, obstinado y al mismo tiempo tiritante ni amedrentado, formulo así....

Yo señor, soy "Malbec" confirmo;

De origen parecido a la "Merlot", considerado como producto de varietal único, pero no tan selecto ni elegante como ella, soy principalmente de multifunción, de apariencia casquivana, de un cuerpo grueso y algo oscuro, que rememora esos domingos lluviosos, de fácil beber y probar, aunque a veces de persistencia algo tosca y naturalidad torpe, tiendo a ser delicado para fauces del epicureísmo que me celebran en trabajos relativamente globales, dueño de un sabor a ciruelas y anís, poseso de largos aromas de tierras húmedas y frutos secos, que tampoco necesito añejar... y por ende combino mejor con Pizzas.

La deidad estalla en risa confundida, aflora en mis sentimientos encarnecidos hace mucho por un racimo peculiar, me mira con compasión e ira y al momento de dejarme en libertad al galope de un golpe destinado al chapoteo moribundo del derrame, despierto…

Pues despierto soso y ambicioso me preparo al segundo encuentro con Apolo.


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